Cuando conocí a Harrys Hasma
De cuando Pitágoras revivió en los Teques y en el boulevard Lamas le cambiaron el nombre.
Estudiaba en el Abad porque me botaron del San José por "mala conducta" y en ninguna otra parte me recibían para estudiar 4° año. Al llegar allí no conocía a nadie. Era un adolescente ordinario que escuchaba rock porque era lo que se escuchaba en casa desde la niñez y, ya adolescente, le había agarrado el gusto. Allí, conocí a Carrillo y a Oscar quienes me pidieron ayuda en física, matemáticas y lengua porque yo era aplicado. De hecho, los del liceo me llamaron Pitágoras por eso. Y aún hoy hay quienes todavía me llaman así. Con el paso del tiempo y, al empezar a compartir con ellos me presentaron a Pichicha y a Pichicho que vivían cerca. Con estas amistades llegó la estética y la música nueva. Fue intenso porque mi discoteca era de las chatarritas que escuchaba mi vieja y del rock que ponían en radio nacional y Caracas 750 para la época (aún no existía la FM). Con este pequeño grupo empecé a frecuentar el Boulevard Lamas porque era un sitio distinto. Si querías ver gente de tu edad, la variopinta alternativa no era de interés: los sifrinos estaban en el Crema Paraíso, los monos estaban en los alrededores de sus liceos y los patineteros en la plaza Miranda.
Los más similares a uno, estaban rayados; Los "pelúos", que estaban en la Hoyada y para uno no rayarse (inocente que era uno todavía) solo pasaba por allí. Cosa que bueno cambió con el tiempo porque después hicimos panas allí e íbamos eventualmente así como al cafetín de las 3 f que estaba en ese centro comercial. Incluso también los pelúos Luis boca 'e tobo al frente, se llegaban al Lamas. Eso fue en la época de formación del "movimiento contracultural roquero de los Teques". Pero esa es otra historia. Así que el Lamas resultaba atractivo. En ese momento solo asistían los teatreros del TNJ (Douglas Regalado y compañía), los del club de Ajedrez, las viejitas del ropero de Caritas y los ñangaras de la fundación cultural Macana (el poeta Juan Gil, el diablo Matamoros, el pintor Benito Chapellin y su combo). Aparte, ahí estaba la biblioteca de los Teques, un librero y las oficinas de urbanismo de la Alcaldía. Era un lugar público pero tranquilo y medio bohemio. En fin, lo ocupaban viejitos y adultos. Lo único raro allí era que a las 5 pm, cuando cerraba la biblioteca, llegaban puntual y consecuentemente, dos carajos medio raros.
Eran parecidos a los pelúos pero su estilo variaba: Uno era alto, flaco y pelo largo pero desordenado. Usaba chaqueta de cuero negra con tachones de metal, jean casi blanco y botas altas hasta las rodillas por fuera del pantalón. El otro, moreno, más bajo casi con la misma pinta pero con las botas por dentro del pantalón. Eran enigmáticos porque trataban a todos pero se apartaban hacia el lado de la biblioteca para hablar sus asuntos. Además al rato iban llegando a su grupo, otras personas que se vestían parecido. Como a la tercera vez, Pichicha nos presenta: "Harrys conoce a Pitágoras". El Harrys sonriente: "Pitágoras? Pero ese carajo no se murió en Grecia, en la antigüedad?" Pichicha: "No gafo. Así le decimos". Aguantando la risa porque me parecía graciosa la voz del pana (por la altura uno se lo imagina con una voz a lo Alfredo Escalante mínimo!), le digo: "Bueno lo que pasa es que estos panas lo revivieron y me lo endilgaron porque los ayudo con las tareas pero no me molesta que me llamen así". El Harrys: "Oye pero ese sobrenombre no pega para andar con estos panas". Y el Oscar Rotten responde: "Sí, ya lo había pensado. Y como él escucha mucho Ska le vamos a llamar "Álvaro Ska". Es más te quedas así. Voy a anotarlo en mi agenda". A lo que el Niño (hermano de Ronny y por ahora no recuerdo su nombre) que también estaba en ese momento dice: "Pero ese es un nombre gafo". Entonces Oscar dijo: "Ya va muchachos denme un momento" y todos no quedamos callados mientras y viendo como sacaba una libretita y mientras escribía, decía en voz alta con un tono sarcástico lo que estaba escribiendo: "No volver a invitar al niño al Lamas por Gafo. Álvaro se llamará Ska y PUNTO". Y así con las risas de todos (incluidas la del propio Niño) me rebautizaron y pasé a ser parte del grupo de los Punk los Teques, ya que en ese momento se encontraban, de acuerdo con el propio Oscar la guardia vieja (Harrys y compañía) y los nuevos o pelaos que eran los del grupo del propio Oscar. Salí gratificado de ese encuentro porque además Harrys le prestó a Carrington un disco de The Cure (que supongo no vio más nunca) y que luego escuchamos donde Pichicha. Así gracias a Harrys me rebautizaron y conocí a esa banda de la que me hice fanático.
Álvaro Ferreiro.


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